La segunda ley espiritual del éxito: la ley de la donación

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La segunda ley espiritual del éxito: la ley de la donación

Si quieres recibir algo, antes entrégalo. 

La naturaleza es abundante. Si observamos un árbol frutal, cuando da fruto, da mucho. Tanto que no damos abasto para comerlos o regalarlos a los vecinos y amigos, y hacemos mermeladas y conservas con ellos para aprovechar la cosecha.

De la misma forma que actuamos con las cosechas, tenemos que mantener la riqueza en circulación. Cualquier energía debe fluir y circular. Si estancamos el agua, ésta se estropea. En la naturaleza el agua está en constante circulación: de los riachuelos hacia los ríos, de los ríos hacia los mares, se evapora y forma las nubes, y las nubes nos la retornan en forma de lluvia o de nieve.

Si queremos algo, debemos nosotros entregarlo primero. No penséis que ya daréis cuando recibáis. Iniciad el flujo dando lo que queráis recibir, para que vuelva hacia vosotros multiplicado.

  • Si queremos que los demás sean amables y cordiales con nosotros, seamos nosotros siempre amables y cordiales con todo el mundo.

  • Si queremos recibir agradecimiento, seamos agradecidos. Introduzcamos la palabra gracias en todas nuestras comunicaciones de forma auténtica y sincera.

  • Si queremos que los demás nos ayuden, ayudemos nosotros primero. Hay muchas ocasiones para hacer voluntariado o para colaborar con alguna ONG. Si formas parte de una asociación de empresarios, puedes colaborar con los emprendedores y empresarios jóvenes con tu tiempo, haciendo de mentor.

  • Si queremos recibir dinero, hagamos donaciones monetarias a quien las pueda necesitar. ¿Te gustan los animales? Seguro que tienes una  protectora de animales cerca que necesita fondos. ¿Te gusta el deporte? Colabora económicament con entidades que promuevan el deporte.

Lo más importante es el espíritu con el que damos. Hemos de dar con alegría y nunca hacerlo de mala gana. Busquemos nuestra forma de dar, la que nos haga sentir bien.

Para llevar a la práctica esta poderosa ley haremos estas tres cosas:

  • Tengamos presente el propósito de dar siempre. Ejemplos de lo que podemos dar:

    -Llevar el vino o los postres cuando nos invitan a comer

    -Llevar flores a nuestra madre o un regalo a nuestro padre

    -Felicitar en público en una reunión a un compañero por el trabajo bien hecho

    -Enviar un correo electrónico agradeciendo la información recibida

    -Agradecer el esfuerzo hecho por nuestros hijos en un trabajo escolar.

    Muchas veces los regalos que no nos cuestan dinero son los más apreciados y recordados, mucho más que los regalos que hemos tenido que comprar.

  • Aceptemos los regalos de la naturaleza. Ahora es primavera y las flores empiezan su floración, con mil colores y formas diferentes. El canto de los pájaros, la nieve en invierno, la lluvia refrescante, la brisa marina, el calor del sol… cada día disfrutamos de muchos regalos de la naturaleza. Vamos a reconocerlos y a apreciarlos.

  • Comprometámonos a mantener en circulación la riqueza en nuestra vida. La acumulación lleva al estancamiento. Deseemos silenciosamente a todas las personas que nos encontremos alegría y felicidad.

¿Te cuesta conectar con la sabiduría de esta ley? Pues te recomiendo que tomes estas esencias florales de las Australian Bush Flower Essences:

Philoteca (Philotheca salsolifolia)

Imagen cortesía de Australian Bush Flower Essences

Esta esencia floral es muy adecuada para las personas que dan con facilidad a los demás, pero a quienes les cuesta recibir.

Si yo te pregunto: ¿te cuesta que te inviten a desayunar o a un café? Y me respondes que sí, que no te gusta y que estás deseando devolver invitación, o mejor invitar tú, entonces para ti es difícil recibir. Aprende a recibir con elegancia, a decir simplemente: ¡Gracias!

Esto pasa muy a menudo. Hay que ser conscientes de ello y cambiarlo. Estar abiertos a recibir.

Christmas Bell (Blandfordia nobilis)

Imagen cortesía de Australian Bush Flower Essences

Estar abiertos a dar. Muy útil cuando pensamos que no hay suficiente para todos o que nosotros no tenemos suficiente. Si pensamos que, cuando damos, estamos perdiendo algo.

Ayuda a sentirse abundante, a pensar en la abundancia y no en la carencia.

En el próximo post te hablo de la tercera ley espiritual del éxito, la ley de la causa y el efecto. Suscríbete a mi blog para recibirlo puntualmente.

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“¿Cómo crear abundancia en nuestro negocio con el principio de polaridad?”

By |2017-04-19T09:06:47+00:00abril 19th, 2017|Leyes espirituales|Comentarios desactivados en La segunda ley espiritual del éxito: la ley de la donación

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